El día en el que el tiempo avanzó deprisa
- Regen undwodka
- 7 jun 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 29 dic 2020
Fue hace dos días, 5 de Junio de 2020. Es importante la fecha pues, pronto estaremos hablando de estos días como si hubieran sido algo "normal".
No lo es, lo ha sido, ni lo será.
Ese viernes, desde que me levanté había un ambiente frío, con un sol grisáceo que apenas y se percibían sus rayos entrando por la ventana.
Me percibía distante, tratando de poner atención a la cotidianidad del día, sin embargo, aquella sensación nunca cesó. Era como ver el mundo envuelto en esa tristeza que le atribuimos, como si en verdad ya no pudiera aparentar más y nos enviara un mensaje de todo está muriendo, <<estamos muriendo>>.
Miraba las paredes de mi casa, la sala, la cocina, los cuartos pero se tornaban sin luz de nuevo, no quería mirar a la ventana, pues pensaba que la realidad de las calles y de los árboles no era mía, que ya no pertenecía afuera, sino aquí dentro, conmigo...
No es algo malo, claro que no, es el hecho de que, abrazar a alguien, tomar de la mano, compartir comidas juntos, caminar a lado de tus amigos, familiares y demás, se torna en una convivencia digital, intentando de no desconectarte de una realidad que ya no existe más.
Sí, me pasó por la mente "me sentiré muy extraña de salir a la calle y caminar yendo a la escuela, yendo y viniendo, caminando entre los edificios, casas, coches y camellones con árboles que aún están vivos. La naturaleza está viva, quién muere es la sociedad humana. ¿El humano? Estaba a punto de consumirse...
Regen A.



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