¿Cómo ha sido escribir para mí?
- Regen undwodka
- 14 may 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 1 sept 2020
Recuerdo que empecé a escribir desde muy pequeña, me gustaba hacer historias de suspenso, eran cortitas. Le mostré a mi mamá la última que hice de ese género, ese día salíamos a las 6:30 a.m. para que mi papá nos llevara a mi mamá y a mí, al trabajo y a la escuela. Resultó que la llanta se pinchó al salir, nos estuvimos un buen rato, se hizo tarde y, mientras esperábamos a que mi papá cambiara la llanta, yo continué aquella pequeña historia. En el asiento trasero, Rebeca de 8 años redactaba la historia de tres hermanas que estaban bajo una maldición. La terminé y cuando se la mostré a mi mamá, ella fue quién me alentó a seguir escribiendo, muchas de las cosas que quise hacer las dejaba de lado porque no me sentía capaz. No sé si fue casualidad o suerte que decidiera mostrarle a mi mamá aquella historia porque... de no ser por ello... creo que no hubiera intentado practicar la escritura.
Así fui creciendo, con nuevas ideas generándose en mi mente a partir de las experiencias que tenía, así como de lo que me imaginaba. "Siempre imagino, me gusta jugar con mis propias ilusiones".
Llegué a los 12 años, comencé a experimentar sentimientos como el enojo, la incomprensión, el desamor, la ilusión, la alegría y emoción de ver a esa persona en la escuela. "Me da ternura imaginar que una Rebeca adolescente sintiera cosas que a veces la sociedad dice que no es posible sentir a ciertas edades". En este punto, considero que son nuestras primeras experiencias conociendo las cuestiones del amor, un tema que pienso retomar más adelante en otra entrada. Ese enamoramiento es inmaduro, claro, pero no implica que no se sienta, o que no sea real, porque lo es en la medida de que sentimos algo distinto y le ponemos un nombre que nos ayude a entender un poco aquellas sensaciones.
Me gustó escribir acerca de ello, una mezcla entre lo que experimento realmente y ponerle unos destellos de intensidad y ficción al momento de redactarlo.
Hay muchos temas sobre los que me gusta escribir y lo que más disfruto es hablar de aquellas emociones que nos dice deben ser censuradas y tan solo mostrar la "felicidad" porque es la "buena", la "agradable" pero, ¿qué sería está sin las demás?
Llegando a mis 18 años, tuve más experiencias de vida, y a la fecha continúo sintiendo. La escritura se volvió un refugio, una charla conmigo misma, hay veces que escribo las cosas que ya sé pero no quiero verlas y aún gritando a mi interior, me llego a ignorar. Después me doy a la tarea de leerme y me escribo "te lo dije". Momentos divertidos, sueños, amor y desamor, rabia, frustración, teorías, ideales, fantasías y demás es lo que me da el escribir, me ayuda a organizarme y sentirme más cerca de mí misma. Escribir es como si abrazara a mi propia alma...
Regen A.



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