8:45 de la noche
- Regen undwodka
- 12 jul 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 29 dic 2020
"Un texto, un trabajo, un ejercicio de hace un año iniciándome en teatro".
8:45 de la noche...
El clima no es cálido ni frío, lo describiría... equilibrado, pacífico, intuitivo.
Sin viento, se encuentra un balcón, bajo el cielo mate y una luz que emana de lámparas colgando de un árbol que colorea la noche; que le da vida ese pequeño y pacífico balcón.
Una mecedora, descansa en el lado izquierdo de la terraza, está vieja. Con su asiento desmarañado y su color cajeta desgastado, parece que guarda historias de las personas a las que les ha brindado reposo.
En contraesquina, se observa una banca, es jóven.
De color carmín tiene su asiento y respaldo. Sus patas y antebrazos son blancos, aunque en algunas partes, se notan pequeñas manchas de óxido.
Detrás de ella, la acompaña una enrredadera de verdes oscuros y claros, va coloreando la pared hasta el techo.
Todo ello se mezcla entre diferentes tonos rosados que pintan la terraza, relajados, sin prisa, sin temor.
Algunos de ellos son nostálgicos.
Aguarda un segundo... desde una puerta negra, se asoma una luz de un amarillo opaco. Entre los vidrios se pueden observar las dos figuras de dos mujeres, sentadas.
Parece ser una estética, con dos espejos y dos asientos frente a ellos; tiene su banco para lavar cabello y, al frente, hay una mesita en la que ambas amigas conversas. Una le hace manicura a la otra, y de dos tazas, entre palabras y risas, beben café.
Aparentan unos cuarenta y tantos años, tal vez sean más.
Llevan cabello corto, una de ellas lo tiene rubio y su amiga castaño. Ésta viste un suéter rojo, con pantalones de mezclilla y cubre sus pies con unas botas color beige. Son nuevas.
Se ve sonriente.
La mujer de cabello rubio, lleva colores oscuros, una blusa gris, pantalón negro y zapatos negros. El labial rosa resalta, iluminando su rostro. Sus uñas van tornándose a un verde casi turquesa; es delicado y divertido.
Así se ve ella.
Regresemos entonces nuestra mirada hacia otros planos de un mismo instante.
Gracias al balcón, a los árboles, a los colores y a las amigas de infancia, por regalarnos un poco de su vida en esta noche, desde ahora inmortalizada.
8:45 de la noche.
Regen A.



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